LAS NOVIAS DEL CHEVALLIER
Sonrisas femeninas en confortables Scenicruiser
Un
gracioso núcleo juvenil, discreto y prudente dentro
de los naturales impulsos de una edad primaveral, encuadrado
en las disposiciones de un reglamento que cumple naturalmente,
sin necesidad de hacerlo a la fuerza, y enamoradas de su actividad,
tal es el conjunto de azafatas que incorporo a sus servicios
de transportes de pasajeros la empresa Chevallier.
Las muchachas se mueven con particular gracia en medio del
ronco funcionamiento de los motores, se acercan a los modernos
autobuses luciendo orgullosamente sus uniformes, pollera,
chaqueta gris y blusa de cuello volcado, y toman servicio
para atender el pasaje en viajes que según las distancias
llegan a cubrir hasta 18 horas.
Franciscana tolerancia
El nuevo servicio, incorporado hace poco mas de un año
a los coches mas modernos de la Chevallier SA, se inicio casi
como experiencia, aunque los directivos de la empresa entendieron
que el grado de desarrollo alcanzados por los servicios de
transporte de pasajeros de larga distancia determinaba la
implementación y el mantenimiento del mismo.
El eco favorable que la iniciativa encontró en los
usuarios confirmo la apreciación y actualmente el grupo
de azafatas se manifiesta en todo su esplendor, con firmes
razones de continuidad.
Claro que no resulto tarea fácil reunir en un conjunto
de jóvenes homogéneamente integrado, con características
espirituales, morales y físicas de permanente vigencia,
para incorporarlas a este tipo e actividad.
Es preciso tener en cuenta que deben alejarse de sus hogares
y cumplir una tarea que demanda preocupación y responsabilidad
dentro de un cuadro que se torna cambiante ya sea por las
alternativas de los viajes, como por la condición de
los pasajeros.
"Hay veces en que se requieren nervios de acero y un
grado de tolerancia franciscana" comentaba una azafata
en cierta oportunidad. Por lo demás es necesario poseer
una inteligencia despierta, alcanzar conocimientos de primeros
auxilios, y sobre todo manejar la psicología con extrema
habilidad. Todo estos e ha logrado y vale en ello la participación
de la Sra Maria Angelica Gonzalez de Curcio. jefa de División
de Azafatas, que es quien sostiene la responsabilidad de que
ese nuevo cuerpo funcione dentro de la órbita que le
fue delimitada por la experiencia del sistema en distintos
países, conjugado con nuestra idiosincrasia.
Lindas inteligentes y cultas
"No se puede negar que en la etapa inicial, como en todo
comienzo hubieron inconvenientes, pero el tesón y el
cariño hacia lo que se hace los dejo a un lado y hoy
podemos decir orgullosamente que el cuerpo de azafatas rinde
con eficiencia.
Cada una de las jóvenes que integran el plantel sabe
cual es el cuadro de su movimiento y actúa con entusiasmo,
y lo que es mas alentador es que cada día llegan mas
muchachas jóvenes, inteligentes y cultas con deseo
de sumarse al cuerpo...
Como testimonio de esta afirmación apareció
en la portezuela de uno d e los coches que acababa de llegar
de La Falda (Córdoba), el rostro juvenil y alborozado
de la señorita Laura Cantoia, en retoro de su primer
viaje como azafata, a su lado lucia la fresca experiencia
de la señorita Sol Menendez, que actúo en calidad
de instructora.
De contable a azafata
"Estoy
entusiasmadisima, ha sido un viaje maravilloso, y el trabajo
me gusta mucho" declaro la señorita Cantoia.
La señorita Sol Menendez sonríe a su lado íntimamente
complacida , luce en su pecho la "Estrella de oro"
, que fue instituida por Chevallier para distinguir la dedicación,
la efectividad y la responsabilidad de las azafatas, tiene
21 años y hace un poco mas de uno que se incorporo
al servicio. Anteriormente trabajo como empleada de comercio
en la sección contaduría, pero al manifestarse
su vocación cambio el Libro Mayor por el uniforme de
azafata.
Se le pregunto si cambiaría y su firme respuesta fue:
"nunca, y no solo por lo que me gusta esta función,
sino también por el conjunto de material humano que
me rodea, directivos, jefes, compañeras de trabajo;
todo forma un conjunto armónico en el cual la preocupación
fundamental es servir a la empresa con espíritu de
camaradería, de verdadero compañerismo.."
Y la siguiente pregunta fue si en ese trabajo se piensa en
su novio, a lo que respondió: " Bueno... nosotras
somos las novias de Chevallier"
Los pasajeros
La
señora Gonzalez de Curcio interviene entonces en el
animado dialogo para ilustrar sobre este punto al cronista.
Y comento: "hace poco tiempo tuvimos un caso interesante,
una de las azafatas se retiro del servicio porque su novio
no quería que viajara permanentemente; la perdimos
por una temporada, pero entonces el novio comprendió
su equivocación y la chica se reintegro jubilosa a
su cargo."
Al preguntarle a la señorita Sol Menendez sobre las
mayores dificultades que pueden presentarse durante un viaje
nos respondió lo siguiente: "algún equivoco
por parte de cierto tipo de pasajeros, pero no llega a ser
una gran dificultad si se supera con altura y discreción;
por lo general los pasajeros son educados y comprensivos.
Curso de relaciones publicas
Para el mantenimiento de la disciplina y la jerarquía
conceptual del servicio de azafatas rige un reglamento que
determina normas de comportamiento: No deben tomar bebidas
alcohólicas, no pueden fumar durante los viajes y cuando
se encuentran en servicio fuera de Capital Federal tienen
que regresar al hotel antes de la media noche, esto ultimo
les permite concurrir a un cine u otro espectáculo
publico sin inconvenientes, y en todo momento deben actuar
con corrección.
La empresa mantiene cursos de relaciones publicas y de primeros
auxilios, y se alienta a las azafatas a estudiar i
diomas,
dado que hay muchos extranjeros que viajan al interior del
país, especialmente alemanes, franceses, ingleses e
italianos; y se sienten muy satisfechos cuando se les habla
en su idioma.
Desde el playón llega un sostenido ronquido de motores,
es que llega otro de los coches especiales y se apresta a
salir uno mas. Las azafatas de turno se apresuran a preparar
su maletín; momentos después lucirán
su fresca sonrisa al tiempo que extienden hacia el pasajero
un reconfortante vaso de bebida sin alcohol o una bandeja
de caramelos.
Fuente:
Revista Transportes, mayo 1964