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AEROBUS…
20 AÑOS DESPUES VOLVIO
Hace
unos años tuve un sueño, este comenzó mientras
paseaba por Gral. Pico, en La Pampa, y un amigo me llevo a ver
un extraño ómnibus que por allí estaba
prestando servicio a las escuelas y algunos equipos deportivos,
trasladándolos a lugares de la zona.
Este
amigo me decía que el colectivo en cuestión estaba
bastante enterito, así que hacia donde solía estar
fuimos, obviamente no podía creer cuando lo ví,
era tal cual el ómnibus del cual el me había hablado,
un Aerobús de la empresa general Urquiza, obviamente
ya radiado de servicio, hasta conservaba el corte de pintura
original, solo habían cambiado el nombre de la empresa
por el de Turismo País Sur y el numero interno, 252,
por el 03, por lo que era totalmente reconocible su pasado “urquizero”.
En ese momento mi sueño fue verlo restaurado, nuevamente
en los talleres de Gral. Urquiza, obviamente creí que
eso era utópico, pero cuando publique la foto que le
había tomado tire la primer piedra, pidiendo que lo restauren,
suponiendo que alguien de la empresa vería la foto y
leería eso, sabiendo además que un Aerobús
era una figurita difícil y tentadora para cualquiera
que guste de los ómnibus y tuviese puesta la camiseta
de la empresa.
Por suerte con el tiempo apareció Guillermo Porto, empleado
de la empresa, y mi utopía comenzó a materializarse,
convenció a Don Juan Martinez, en ese momento titular
de la empresa de recuperar la unidad y allá fuimos, luego
de muchos “dimes y diretes” y “tira y afloje”
nos vinimos con “El Pamperito” a Buenos Aires, así
es como se lo bautizo al Aerobus luego de los corcoveos que
dio apenas salio del galpón en que estaba debido a lo
duro que estaba todo su sistema de suspensión, obviamente
una vez en ruta este se estabilizo y el viaje fue casi normal.
El trayecto fue largo y pesado, con una tremenda tormenta que
nos acompaño casi todo la ruta, no nos daba respiro,
pero “El Pamperito” recorrió los 747 kms.
del viaje de regreso sin quejarse, marcando en el tablero 119
kms./h como apurándose por volver a juntarse con los
suyos.
Y en medio de la tormenta, en plena madrugada “El Pamperito”
llego a su vieja casa ante la atenta y sorprendida mirada de
todos los que en ese momento estaban en los talleres de Gral.
Urquiza.
Y apenas llegado a las instalaciones de la empresa, Don Juan
dio la orden de comenzar los trabajos en el ómnibus;
el “Operativo Restauración” estuvo a cargo
de Mario Mendez, “Chiche” Marchelletta y Carlos
Ianuk, jefe y encargados del taller respectivamente, y Carlos
Moreno coordinando todo el proceso de restaure.
Lo primero fue revisar toda la parte mecánica del ómnibus,
de eso de encargo el mecánico de la empresa Muycer “Moisés”
Idañez, y en ese ínterin se descubrió que
la cañonera estaba en un estado deplorable, ahí
fue que se preguntaron como habíamos hecho para llegar
sin que “El Pamperito” nos deje a pie, pero él
quería llegar y nada lo iba a detener, así que
eso fue lo primero que se puso en condiciones, luego comenzó
el trabajo de la gente de chapistería, a cargo de Carlos
Terceros Castro, quienes tuvieron que desmontar prácticamente
todo el piso porque estaba totalmente podrido en la parte delantera
y en las bodegas, una vez concluida esta parte se le colocaron
gomas nuevas y el ómnibus estuvo nuevamente en condiciones
de rodar.
Pero aun faltaba mucho trabajo por delante, lo habíamos
traído desde La Pampa con el interior completamente desguazado
y tirado en el interior de la unidad, por lo que era un rompecabezas
casi imposible de descifrar, ya que el destino de “El
Pamperito” era terminar como motorhome, por suerte llegamos
a tiempo y esto no sucedió; era una suerte de desparramo
de butacas, portaequipajes, partes del baño, marañas
de cables de la instalación eléctrica, revestimiento;
todo arrancado de cuajo y sin cuidado, por lo que los encargados
de la restauración debieron bajar todas y cada una de
las partes y acomodarlas de forma masomenos ordenada para ver
luego de donde era cada parte y lograr que el ómnibus
recupere su estado primitivo de la forma mas fidedigna posible.
Y de a poco el Aerobus iba siendo preparado para que recupere
su aspecto original, luego del trabajo de chapa, que fue bastante,
dado que había que acomodar lo que el paso del tiempo
había logrado, comenzó su labor el plantel de
preparadores y pintores a realizar su trabajo, estos fueron
Hector Nieto, Mario y Pedro Córdoba, Carlos Ballejo y
Juan Gulo, que luego de desmontar las ventanillas, parabrisas,
burletes, ópticas, farolitos, paragolpes y demás,
pelaron la chapa a cero y prepararon la carrocería para
darle la impresión y luego el color crema típico
de aquella época de Gral. Urquiza, y luego que lograron
eso se encinto y empapelo la unidad para pintar lo que seria
el corte de pintura del ómnibus, con las clásicas
franjas azules y doradas, dejando los espacios para las leyendas
identificativas de la empresa que se pondrían a ultimo
momento.
Ya el exterior estaba prácticamente listo, el siguiente
paso fue la instalación eléctrica, esos cientos
de metros de cable que veíamos cuando volvimos de La
Pampa resumidos en madejas de cables esparcidos entre medio
del chaperío, esto fue resuelto por las manos expertas
de Jorge Dellaschiava quien con mucha paciencia se encargo de
que cada cable vaya a su terminal correspondiente y que cada
uno de los sectores que funcionaban con electricidad lo hagan
a la perfección.
Luego de esto comenzó la labor de reubicar las ventanillas
laterales y recolocar todo lo que se había sacado para
el trabajo de pintura, entonces se empezó a armar el
interior de la unidad, a descifrar el rompecabezas, se colocaron
los paneles de interior, se mandaron a refabricar las cortinas,
ya que estas tiene la particularidad de ser tipo avión,
y las que tenia el ómnibus ya no estaban en condiciones
de ser usadas nuevamente dada su antigüedad, se coloco
todo el sistema de refrigeración y calefacción,
esta fue una de las etapas difíciles ya que uno de los
problemas del Aerobus era un constante goteo de la condensación
del aire acondicionado desde los portaequipajes, pero gracias
a la experiencia de los encargados de este sector que fueron:
Mario Correa, Cristian Castillo, Hugo Llorca y Emiliano Bellora,
luego de varias pruebas y modificaciones fue solucionado.
Una vez concluido el montaje de los forzadores de climatización
se procedió a la colocación de los portaequipajes,
el baño, las barandas de ascenso y el tablero de la unidad,
ya faltaba casi nada, “El Pamperito” iba tomando
forma; mientras todo esto pasaba, a un costado de la unidad
se podían ver los esqueletos de las butacas que estaban
esperando que Walter Veeck, Dario Ponchian y Gustavo Cantalezzi
terminaran con la ardua tarea de revisar todas y cada una de
las butacas para retapizarlas nuevamente respetando su forma
y color originales, una vez hecho esto se procedió a
colocarlas.
Ya gran parte de la tarea estaba hecha, lo mas pesado había
concluido, había que poner los parabrisas, estos estaban
bastante en mal estado por lo que hubo que mandar a refabricarlos
y de la colocación se hicieron cargo los vidrieristas
de la empresa: Alejandro Laborde y Marcos De La Fuente; mientras
tanto se le coloco el sistema de audio y video a la unidad,
debiendo adaptar las nuevas tecnologías a la unidad y
que estas no desentonen con el resto de la unidad, por lo que
aquí se debatieron y tiraron algunas ideas para lograr
el objetivo final que fue llevado a cabo por los encargados
del área: Leonardo Borrajo, Eduardo Sejas y Sebastián
Ibarra.
Por ultimo la empresa encargada de graficar todas las unidades
la empresa fue la misma que tuvo la tarea de rotular a “El
Pamperito”, ya lucia nuevamente las leyenda Gral. Urquiza,
la frase que lo identificaba Bus Bullet y el numero de interno
que supo lucir en sus mejores épocas el ómnibus,
el 252.
Y así “El Pamperito” recupero su aspecto
original, había vuelto a su casa y lo dejaron como nuevo,
radiante, y yo veía mi sueño hecho realidad, sueño
que solo en el comienzo fue mío, porque de a poco se
fue convirtiendo en el de cada uno de los que fuimos parte de
esto, y todos y cada uno de nosotros disfrutamos de lo que nos
toco participar.
La ruta es tuya “Pamperito”, volvé a disfrutarla
como supiste hacerlo, estas de nuevo en pie, con la vitalidad
que nunca perdiste; y volviendo a causar la misma sorpresa y
admiración a quienes te ven hoy, como lo hiciste con
quienes te observaron hace mas de 20 años atrás,
quien lo hubiese dicho “Pampero” hoy después
de veinte años estas entero y de estreno…BIENVENIDO!!!
GRACIAS A TODOS LOS QUE DE UNA FORMA U OTRA PARTICPARON
DE LA RECUPERACION Y RESTAURACION DE LA UNIDAD Y A QUIENES ESPERABAN
CON ANSIAS ESTE MOMENTO.
Cristian
Ariel Luna
Imagenes
Carlos Ugalde
Raul Vich
Ariel Luna
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