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Viajero: Ariel Luna

Fecha: Agosto 2006 y Febrero 2007

Lugar: Cuesta de Miranda, Villa Unión y Talampaya

Empresas que nos brindaron apoyo para la realización de este viaje: Gral Urquiza (www.generalurquiza.com.ar), SOCASA SA y Arce Bus



Amanece sobre la RN38 a la altura de Patquia
Vista de Los Colorados, en la RN74
Vista de Los Colorados, en la RN74
Vichigasta y de fondo las sierras de Sañogasta
RN40 en Sañogasta
RN40 en Sañogasta
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
Cuesta de Miranda, en la RN40
RN40, Los Tambillos, parados de omnibus
A Esta roca la denominan La Cabez ade Serpiente, por su forma de Cobra a punto de atacar
Por la RN40 a punto de desviar a Pagancillo
Viejas edificaciones de adobe que sobreviven al tiempo, en las afueras de Villa Union
Embalse de Villa Union
Embalse de Villa Union
Amanece en el Talampaya
La fauna del lugar recorre tranquilamente el parque a la vista de uno
Parque Nacional Talampaya
Parque Nacional Talampaya
Parque Nacional Talampaya
La Chimenea, Parque Nacional Talampaya
Parque Nacional Talampaya
La Catedral, Parque Nacional Talampaya
La Catedral, Parque Nacional Talampaya
El "trapo" de SoloBUS.ar presente en Talampaya
Petroglifos de casi 1000 años de antiguedad, se los puede ver en varias partes del parque, como testigos mudos del pasado
El Totem, Parque Nacional Talampaya
Parque Nacional Talampaya
Yo posando, El Monje de fondo
Parque Nacional Talampaya
Parque Nacional Talampaya
Los guanacos aprovechando la sombra que da el añoso algarrobo
Salida del parque
Las Torres, sobre la RN150
LA RIOJA, una provincia con bellezas inexploradas y vestigios del pasado lejano

Cuesta de Miranda, al rojo vivo

Una fresca mañana de Agosto, partí desde la ciudad de La Rioja rumbo a Chilecito, para cruzar el imponente cordón serrano del Famatina rumbo a Villa Unión, esto se logra atravesando la Cuesta de Miranda, sobre la RN40
se encuentra este espectacular camino de cornisa, se trata de uno de los caminos más sinuosos de la Argentina, construido en la década del 1920, y si bien casi no posee pavimento, esta contenido por un muro de rocas del lugar para evitar posibles derrumbes, el camino esta flanqueado por profundos valles y desfiladeros que resguardan colosales paredones al rojo vivo a lo largo de diez kilómetros, había oído hablar muchísimo de este lugar y siempre tuve ganas de ir, así que hacia allí fui...

Tipo seis de la mañana aborde un bus provincial desde la terminal de esa ciudad, obviamente en esa época del año (agosto) aun es de noche, por lo que recline mi butaca e intente dormir un rato hasta que aclare y así poder disfrutar de las vistas de la ruta y del amanecer sobre la RN38, esto sucedió cerca del cruce con la RN74, llegando a Patquia, en donde el ómnibus tomo rumbo noroeste y se dirigió definitivamente a la ciudad de destino.

A la vera de la ruta se podían observar a lo lejos unas formaciones montañosas de un intenso color rojo, estos son las Termas de los Mogotes, zona de afloramientos termales aun no explotados; Los Colorados, llamativos murallones de areniscas rojas y ocres donde se localiza la Cueva del Chacho, una caprichosa formación rocosa que durante el siglo XIX sirvio como refugio al caudillo riojano Chacho Peñaloza para esconderse de sus enemigos.

Dejando atrás estos bellos paisajes pasamos por los pintorescos pueblitos de Catinzaco y Vichigasta, este ultimo ubicado al pie de las Sierras de Famatina, interesante lugar para los amantes del terror ya que allí se puede ingresar en las cuevas de sus montes, donde las creencias populares cuentan que habitan duendes, brujas y luces malas; la siguiente ciudad es Nonogasta un pueblo bodeguero por excelencia en donde bien merece la pena una paradita para degustar sus ricos vinos y luego seguir viaje, cosa que lamentablemente no hice ya que por alguna razón que ni yo se decidí seguir rumbo a Chilecito.

Chilecito es la segunda ciudad en importancia en La Rioja, en donde hay muchos e interesantes circuitos turísticos para realizar, que seguramente los haré y se los contare en un próximo viaje, luego de caminar desde su moderna terminal hasta el centro de la ciudad, tomar un buen desayuno en unos de los bares que rodean su plaza principal me dirigí a la vieja terminal de buses, en donde hoy solo operan los minibuses que van hacia los diferentes pueblos de alrededor, y desde allí decidí subirme a uno que me lleve hasta lo que seria la entrada a La Cuesta de Miranda, a Sañogasta, un bello pueblito de añejas casas, gente muy amable y tupidas arboledas que dan una linda sensación de fresco al viajero, y aquí es donde decidí esperar el ómnibus que día a día cruza la tan ansiada Cuesta de Miranda.

Dado que ya era pleno mediodía busque una despensa a la vera d ela RN40 en donde poder comer algo, y muy amablemente la dueña me preparo unos ricos sándwich de fiambre, los que comí mientras miraba en la PC de ella hermosas imágenes de su pueblo y algunas otras que me anticipaban lo que vería al comenzar a adentrarme en la Cuesta de Miranda... ella era la encargada de turismo del lugar.

Y así llego la hora de llegada del ómnibus, puntual apareció por la ruta y paro para llevarme hacia lo que seria un hermoso viaje de mas de un centenar de curvas y contracurvas, casi 400, y bellos paisajes hacia el lado que se mire.

La cuesta de Miranda une Chilecito con Villa Unión, es un espectacular camino de cornisa flanqueado por profundos valles y desfiladeros resguardando colosales paredones al rojo vivo, a lo largo de doce kilómetros, hay numerosos tramos muy bien conservados del antiguo Camino del Inca, era el paso obligado entre el Cuzco y Cuyo, una red vial de varios siglos. Se especula con que en un futuro próximo ese circuito sea declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Hacia los laterales del ómnibus se desplegaba un gran valle de dos colores: el verde y el rojo reaparecen al mismo tiempo con su máxima intensidad. A esta altura, los cactus ya conforman una multitud que parece bajar del cerro en procesión, y al fondo de una escarpada quebrada el Río Miranda caracolea de manera caprichosa.

El camino sube y baja alternadamente, y cada tanto aparecen algunos cascotes de arcilla derrumbados sobre la ruta. El asfalto se acaba (son solo 4 kms), y el camino también se funde en un rojo arcilloso (está en buen estado y cualquier vehículo lo puede transitar).

Los precipicios superan los doscientos metros de altura, y el rojo del paisaje se vuelve cada vez más intenso. Finalmente arribamos a un mirador llamado “Bordo Atravesado”, a 2020 msnm., el punto más alto de la cuesta, esta es la parte más vistosa de este camino, desde donde se puede observar una admirable vista panorámica de las Sierras de los Tarjados (Talampaya), hacia el sur, parte de la precordillera, hacia el oeste y toda la policromía del Famatina.

El ómnibus a ritmo cansino y en medio de una importante polvareda que el mismo levantaba atravesando curvas, contracurvas, retrocediendo cuando se encontró con un camión en sentido contrario para dejarle paso, llegamos a Los Tambillos, un parador y almacén de ramos generales para la gente de la zona en medio de la nada, allí nos detuvimos unos quince minutos a estirar las piernas y tomar algo fresco, rodeados del verde y rojo de las montañas, un lugar muy bonito en estado casi salvaje, y desde allí hicimos el ultimo tramo ya en el llano hasta Villa Unión, ciudad a la que arribamos alrededor de las 17.30hs, previo paso por Pagancillo, ciudad que se destaca por su excelente vino patero.

Automáticamente mientras viajaba por La Cuesta de Miranda recordé el también hermoso camino a Iruya, y les aseguro amigos que este nada tiene que envidiarle a aquel, quizás Iruya en si mismo tenga mas mística que Villa Unión o Chilecito, depende del lugar desde donde arranquen, pero la experiencia de ver esos colores, esas cornisas, los precipicios, de sentir la sensación de vértigo en cada curva no tiene precio, es un paseo muy recomendable y en cada uno de los extremos del camino el viajero se encuentra con ciudades muy bien preparadas para recibirlos, tanto en hotelería, como en lugares para ver y en medios de transporte para seguir conociendo sin tener que desandar el camino y así poder avanzar a nuevos destinos.

Una vez en Villa Unión averigüe para visitar otro de los lugares pendientes, el Talampaya, pero no me daba el tiempo, así que desde allí tenia dos opciones, tomar un bus a San Juan o volver a Patquia y de allí a mi querida Olta, por uno u otro camino iba a llegar e esa ciudad, pero opte por lo mas corto, ir a Patquia y de allí tomar un bus que me deje en Olta, y así hice... quedándome con ganas de hacer Talampaya, pero prometiendo volver apenas tenga la oportunidad.

Y así lo hice, durante el mes de febrero volví a la ciudad de La Rioja, luego de haber pasado por las ciudades de Villa Angela, en Chaco donde disfrute de los carnavales impresionantes de esa ciudad y de amigos que allí tengo, y luego recorrer la capital de Córdoba y sus alrededores a la vez que disfrutaba de la compañía de mi familia y amigos.


Parque Nacional Talampaya, Patrimonio de la Humanidad

Arribe a la terminal de Ómnibus de La Rioja en plena madrugada,a bordo de una moderna unidad de la empresa sanjuanina SOCASA SA proveniente de Córdoba, decidí dejarme el día de llegada para atender unos asuntos personales y disfrutar de la simpleza de una muy bella y acogedora ciudad y al otro día partir hacia Villa Unión en donde, según la información de la radio se festejarían los carnavales con comparsas y chaya, y obviamente no me la iba a perder, así fue que al siguiente día, invitado por el amigo David Arce, de Arce BUS, partí rumbo a esa ciudad, deseando llegar al Talampaya, el ómnibus paso por allí tipo 17.00 hs, ya era tarde para bajarme, por lo que decidí finalmente ir a Villa Unión y disfrutar de la noche de Carnaval, averiguando con los choferes la posible forma de llegar al otro día a Talampaya, la opción vía ómnibus era tomar el de madrugada, cuatro de la mañana aproximadamente, y ellos al haber camping allí suponían que la confitería debería de estar abierta, solo suponían..., sino la otra era contratar un remis o un tour desde el pueblo.

Una vez llegado a Villa Unión me dirigí a la Oficina de Turismo donde pregunte por alojamiento y algún lugar cerca para ir hasta que se haga la noche, así que mirando la lista de hoteles y hostales caí en un hostal económico, total iba a estar solo por un par de horas en el lugar y menos tiempo aun en el hostal, apenas alojado fui a la oficina del establecimiento ya que ellos mismos ofrecen los traslados al Parque Nacional Talampaya, como aun no habían cerrado un grupo me dijeron que espere que mas luego me confirmarían, si total estaba en el mismo hostal... no podían no avisarme por si o por no.

Bien, ya con casi resuelto lo del día siguiente que era llegar a Talampaya me fui a recorrer el pueblo y su embalse, a lo lejos se oian los bombos y redoblantes de las escolas que ensayaban para lo que seria la fiesta de la noche, y al ritmo de la comparsa fui caminando las sombreadas calles de Villa Unión hasta llegar al embalse, allí me entretuve viendo como un "huevon" se había puesto a lavar la camioneta metiéndola en la laguna y esta se le fue de trompa al medio del agua, hasta que llegaron con otra camioneta 4x4 y la pudieron sacar, sin darme cuenta el sol ya se escondía detrás de los cerros, por lo que con la poca luz que tenia mire mi mapa y enfile para el pueblo por un camino diferente al que había hecho para llegar, para conocer..., pero le erré, tome un camino que me llevo a la nada, veía cada vez mas lejos la luces, y el camino se alejaba mas, y para colmo se cerraba en un matorral, no tenia continuación, entonces pensé: "me parece que le erré de senda, que "huevon"" jaja, así que avance unos metros mas y golpee las manos en una casa para preguntarle como salía de allí, y me invitaron amablemente a cruzar por medio de la finca y por suerte la ruta estaba del otro lado, turista porteño y perdido jaja, ya con la luz de los focos mire bien el mapa y efectivamente había tomado cualquier camino y allá fui a parar, al medio de la nada o del monte, en medio de la oscuridad, quizás eso era para que me vaya preparando a lo que seria horas mas tarde...

Luego de caminar unos cuantos centenares de metros llegue al pueblo, una vueltita mas por la plaza, un refresco y al hotel, un sueñito reparador hasta la hora de las comparsas y a chayar, así que a medianoche me desperté luego de mi siesta y fui a la calle principal a ver las bellas mujeres riojanas, a jugar con harina y albahaca y a disfrutar del carnaval, así hasta la hora de la salida del ómnibus, una lastima porque cuando volvía del hotel donde fui a buscar mi mochila y luego de pasadas todas las comparsas tocaba una banda de folclore local, La Mikila, o algo si y se oian muy bien, pero ya no me podía quedar, así que otra vez será.

A las 04.15hs puntual apareció el ómnibus con destino a La Rioja, el que me dejaría en la entrada del Talampaya, le avise al chofer para que me tenga en cuenta y no me pase de largo y me dormí la horita que dura el viaje, hasta que el guarda vino y me despertó: "Vos sos el que baja en Talampaya" me dijo, así que manotee la mochila y bajamos, era otra vez la nada, pero peor que la nada, solo las luces del ómnibus, y le digo al guarda: "- acá me vas a dejar?" a lo que el me responde: "- vos no querías bajar en Talampaya?" "- Si, pero no hay nada, esta oscuro", "- Si, no hay nada", así que no me quedo otra, si volvía al ómnibus para segur viaje ya me alejaba y no creía que vaya a volver, así que me quede, lo ultimo iluminado que vi fueron las luces del ómnibus, luego noche cerrada, y de la confitería abierta que me habían dicho el día anterior solo eran suposiciones, todo cerrado, como la misma noche.

Así que apechugué, saque el teléfono móvil del bolsillo, lo abrí y era la única luz que tenia, con ella me guié hasta los carteles de entrada al parque, hice memoria de lo que había visto la tarde anterior cuando pase de día y encare, no había un solo ruido, solo mis pasos, mire el cielo y recordé a Andres Calamaro en su canción"Hotel de mil estrellas" allí estaba yo, el cielo era un collage de estrellas y estrellitas, era impresionante y bello a la vez, algo para no dejar de verlo, cada tanto veía algunas que caían, por lo tanto me harte de pedir deseos, así que si todos o al menos la mitad se me cumplen seré dichoso de aquí al fin de mis días; el olor a jarilla y campo era purificante, eran sensaciones contrapuestas, me agradaba estar allí, disfrutaba el lugar, aun a pesar de la soledad y la oscuridad.

Con la luz del teléfono ubique la senda asfaltada que ingresa al parque y camine los aproximadamente 400 metros que separan la entrada de la casa del guarda parques, allí acomode la mochila a modo de respaldo y me recoste a contar estrellas, que otra me quedaba?, y así vi uno de los mas lindos amaneceres, en la entrada del Talampaya, y frente a mi cruzaban los zorros grises de un lado a otro tan amanecidos como yo, ellos me desconocían a mi y yo los desconocía a ellos, pero cada cual sabíamos y respetábamos nuestro lugar.

Con el sol alto, en las camionetas del lugar llego el personal del parque, y como debe ser les di la bienvenida...por fin habían llegado, la madrugada se había hecho larga y la ansiedad por conocer el Talampaya me superaba, así que pague mi correspondiente entrada e ingrese al lugar, los valores son los siguientes:

Entrada General: $12 // Residentes Argentinos: $6 // Estudiantes: $3

Una vez adentro, me dirigí como tiro a la confitería y me tome un buen desayuno para recobrar energías, mucho viaje, mucha caminata, mucha chaya, y mucha espera; y después de desayunar acorde la salida del tour, son varias las opciones a realizar: Cañón del Talampaya (3 hs aprox), Cañón del Talampaya y Los Cajones (5 hs aprox),trekking por la Quebrada Don Eduardo y por ultimo una travesía en mountain bike; cada una con un costo diferente.

Por cuestiones de tiempo me decidí por hacer la primera, únicamente al Cañón del Talampaya, ya que partía a primera hora y me daba tiempo a tomar el bus que me llevaría mas tarde a Patquia, haciendo la de Los Cajones estaba muy jugado, y en realidad por la diferencia de precio entre una y otra vale la pena hacer la que llega hasta Los Cajones.

Una vez conformado el grupo que haría la excursión a las 09.00hs abordamos el minibús que nos llevo a recorrer el Parque Nacional Talampaya, por fin el momento había llegado, y hacia allá fuimos..

La zona fue designada parque provincial en el año 1975, con el objetivo de conservar los importantes yacimientos arqueológicos y paleontológicos del lugar, tiene una superficie de 215.000 hectáreas, constituye una interesante muestra del monte dentro de paisajes de gran belleza escénica, donde el componente cultural se integra al ambiente natural en forma indisociable; durante el año 1977 se la incorporo a la nómina de parques nacionales, y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO a partir del año 2000.

El vocablo Talampaya proviene de la lengua indígena Quichua, y quiere decir "Río Seco del Árbol o del Tala", podría ser lo de Árbol en alusión al único Árbol que allí crece que es el algarrobo, esto debido a la humedad de las capas freaticas existentes en la zona, o bien por el conocido arbusto llamado Tala.

Talampaya es el único lugar en el mundo donde se encuentran restos fósiles y geológicos de los tres periodos del Mesozóico (Triásico, Jurásico y Cretáceo), esta era intermedia duró unos 160 millones de años, hace ya 250 millones de años, fue el momento de la aparición de los dinosaurios, cuando aún los continentes estaban unidos, en lo que se venido a llamar Pangea. En Talampaya hay una buena muestra de los restos arqueológicos que se llevan a cabo en un entorno fabuloso, inmenso y con paisajes increíbles.

El Parque de Talampaya es una enorme quebrada rojiza que afloró a la superficie de la tierra cuando se levantó la Cordillera de los Andes, hace 65 millones de años formando un cañón de paredes verticales esculpidas por la terrible energía telúrica de aquellos tiempos, dando lugar a uno de los paisajes más hermosos de toda Argentina.

A lo largo del recorrido, se pueden observar petroglifos indígenas de distintas culturas que habitaron esta zona (desde 2500 años atrás hasta la llegada de los españoles). En uno de los dibujos rupestres, se distinguen unos signos antropomórfos que podrían recordar a unos astronáutas

El parque ocupa las serranías bajas del sudoeste riojano, entre los departamentos Independencia y Gral Lavalle, exponiendo notables procesos erosivos que forman cañadones de rectos y altos paredones, como el del río Talampaya y los que se aprecian en Los Cajones.

Ocupa casi 215 mil hectareas, existen amplios sectores casi desprovistos de vegetación, denominados huayquerías, en donde se destacan la presencia de unas pocas hierbas carnosas como la verdolaga, allí también son abundantes las formaciones de areniscas y rocas de extrañas siluetas, como se aprecia en el área conocida como la Ciudad Perdida.

La vegetación es arbustiva, rala y achaparrada. Entre las plantas características de estos desiertos, se encuentran el retamo, prácticamente sin hojas, que realiza la fotosíntesis a través de sus tallos verdes; las jarillas de follaje brillante y resinoso; la brea, un arbolillo de típica corteza lisa y verde, que tiene un hermoso aspecto cuando se cubre de flores amarillas en primavera; y, en los faldeos serranos, la chica, un arbolito endémico de La Rioja, San Juan y San Luis. Otras plantas habituales de la zona son las cactáceas, como los «puquis» y varios cardones, sobre los cauces temporarios podemos encontrar bosques abiertos con majestuosos algarrobos.

La fauna tiene algunos integrantes de frecuente observación, casi acostumbrados a la presencia del viajero visitando su territorio, algunos de esos especimenes son los zorros grises, la chuña de patas negras, el suri, manadas de guanacos y la calandria mora, estas especies son comunes en las inmediaciones de la entrada al área; en los altos paredones rojizos se pueden ver utilizando como apostaderos a varias rapaces, por ejemplo el cóndor andino, el águila mora y el halcón peregrino; también son la morada de un roedor: el chinchillón.

Talampaya e Ischigualasto, reserva provincial sanjuanina lindante, constituyen en conjunto un sitio de gran importancia mundial por la abundancia de fósiles. En las últimas décadas han ganado notoriedad científica por contener yacimientos paleontológicos que abarcan casi la totalidad del período Triásico, época del surgimiento de los dinosaurios.


Bajo el sol del mediodía regresamos al punto de partida, con los ojos llenos de paisajes y con decenas de interesantes datos del porque de lo caprichoso de las formas de la roca y de la vida existente en el lugar hace centenas de años atrás.

Tenia ómnibus con destino a Patquia recién a las 16.00 hs aproximadamente, aun quedaban casi cuatro horas de espera en Talampaya, por lo que decidí salir a la ruta y hacer dedo, total si no me levantaban el ómnibus lo tenia seguro, lo bueno era que si alguno paraba me ahorraba unas cuatro horas de viaje, y así fue, a los quince minutos de esperar salió un Renault 12 del Talampaya que paro y con ellos me fui, Ignacio y Silvina, un matrimonio de ex mochileros recorriendo el país y haciendo fotos a bordo de su fiel Renault, y así llegue a Chamical, una soleada tarde de febrero para tomar un bus al lugar donde siempre termino mis viajes, mi querida OLTA, lugar que les recomiendo algún día en su vida vayan a conocer en busca de paz, aire puro y lindos paisajes.

Agradezco a todos los que de una manera u otra participaron de este viaje, Mario Rossi (Flecha Bus), Francisco Millas (SOCASA SA), David Arce (Arce SRL), Guillermo Porto (Gral Urquiza), Raul Vich y Flia, Juan Acosta y Flia, Sergio, Patricia, Natalia, Flia Luna (Córdoba), Flia Luna (La Rioja), Viviana, a los chicos del Renault 12, y a todos y cada uno de los que fueron parte de este viaje, a cada uno de los choferes que me dejaron sano y salvo en cada uno de mis destinos, y a Dios que es mi principal guía en las rutas de la vida.

Amigos, como siempre, BUENA RUTA Y BUENOS ANDARES!!!




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