PROLOGO
Hoy
en día el viajar en un doble-piso, con baño,
aire acondicionado y asientos reclinables es algo
tan común que hasta pasa casi inadvertido.
Pero para quienes somos amantes de los ómnibus
desde hace muchos años el ver pasar en los
‘70 al único ejemplar de piso-elevado
que por entonces circulaba las rutas Argentinas era
realmente una experiencia inusual y conmovedora. Recuerdo
la primera vez que me topé con el int. 237
de Chevallier (un Sultana-GM de 3 ejes). Mi asombro
fue tal que hice un improvisado bosquejo en una servilleta
de papel y luego, cuando llegué a casa, repetí
el dibujo con todos los detalles que alcancé
a recordar, inclusive aún lo conservo.
Pasaron
los años y desde Paraguay comenzaron a llegar
Sultanas mucho más modernos e impactantes.
Los colosos del Expreso Brújula. Comparados
con cualquiera de los ómnibus que uno podía
ver por ese entonces estos Sultanas Panorámicos
eran moles que impactaban a quien los viera pasar,
aun a los que habitualmente no tenían ningún
interés por los micros. Todo en ellos era exagerado:
el tamaño del camello, las ventanas panorámicas,
la altura del piso superior, la capacidad de sus bodegas,
el tener un mayor número de ejes y, por sobre
todo, el escalofriante rugido del motor GM.
Y
debido a que lo inusual es por lo general lo más
que más nos llama la atención, aún
después de 50 años el 237 de Cheva nos
sigue cautivando a través de las tres o cuatro
fotos que afortunadamente lograron salvarse.
UN
POCO DE HISTORIA
El diseño de los mega-ómnibus
de piso elevado se remonta al año 1945 cuando
Greyhound adopta un concepto de Raymond Loewy (un
famoso diseñador industrial francés
que residía en Estados Unidos. Sus innovadores
y estilizados diseños se reflejaron en las
locomotoras del Ferrocarril de Pennsylvania, en varios
modelos de automóviles Studebaker, en el logo
actual de Coca-Cola, el de Shell, el de Exxon e inclusive,
en el diseño del interior de los Concorde de
Air France, por mencionar algunas de sus obras más
destacadas). Aquel concepto original de Loewy, llamado
HIGHWAY TRAVELER, presentaba una configuración
de doble piso para 50 pasajeros.
El
GX-1
Dicha
idea evolucionó y terminó materializándose
en el prototipo experimental GX-1: un ómnibus
de pasajeros de doble piso y 35 pies de largo (por
aquellos años, las legislaciones vigentes en
la mayoría de los estados no permitían
la construcción de ómnibus de mayor
tamaño) que contaba con muchos adelantos para
la época, como ser: dirección hidráulica,
una primitiva suspensión neumática,
un baño, aire acondicionado central controlado
por termostato, radio AM con parlantes en los apoya
cabeza y dos motores refrigerados por aire.
En el piso inferior estaban el baño y 13 butacas
(ordenadas en 3 filas de 3 asientos cada una, con
el pasillo en el lado izquierdo de la unidad, y una
última fila de 4 asientos). En el piso superior
había 37 butacas; en un sector delantero se
ubicaba el conductor más 6 pasajeros y en el
sector posterior se ubicaban 31 asientos, también
en filas de 3 pero esta vez con el pasillo ubicado
del lado derecho de la unidad. Hasta donde se puede
saber, el GX-1 nunca estuvo en servicio activo y solo
fue utilizado como unidad experimental. Una interesante
foto de 1955, tomada en los talleres de Chicago, permite
ver el posterior agregado de un segundo eje trasero.
El
GX-2
 |
Con
lo aprendido en las pruebas del GX-1, en 1949 Greyhound
fabricó una segunda unidad experimental a la
que denominó GX-2 “Scenicruiser”.
Este nuevo proyecto tenía 40 pies de largo
(para ese entonces algunos estados ya permitían
un mayor largo), doble eje trasero y 43 asientos,
33 de los cuales se estaban en un piso elevado con
el fin de que los pasajeros tuvieran una mejor vista
y la unidad tuviera bodegas más amplias. La
distribución de los asientos era la convencional
(2 de cada lado con un pasillo central). El baño
estaba ubicado en el piso inferior, al pie de la escalera.
El modelo experimental inicial fue provisto con un
motor diesel GM 6-71 de 165 HP (el mismo motor que
Greyhound venía utilizando en el resto de sus
ómnibus desde 1939) al cual se le fueron haciendo
diferentes modificaciones con el fin de obtener mayor
potencia. El GX-2 recorrió el país y
fue presentado en la mayoría de las capitales
estatales en un intento por lograr que todos los estados
aprueben un largo máximo de 40 pies.
El
EXP-33
Basándose
de lo aprendido por Greyhound con el GX-2, en 1953
GM decidió desarrollar su propio “Scenicruiser”
experimental, al cual denominó EXP-331. Este
modelo mejorado le permitió finalmente firmar
un contrato con Greyhound para la fabricación
de 1000 unidades, las cuales fueron entregadas entre
el 14 de julio de 1954 y agosto de 1956.
La
denominación oficial del nuevo megabus fue
PD-4501. Los “Scenicruiser” estuvieron
inicialmente provistos de dos motores diesel GM 4-71
de 4 cilindros en línea, unidos por una cupla
o embrague hidráulico. El conjunto proporcionaba
un total de 320 HP. Contaban con caja manual de 3
velocidades, pero el embrague hidráulico tenía
alta y baja (accionado desde un botón en la
palanca de cambios), con lo cual se obtenían
6 velocidades.
Una vez entregadas las 1000 unidades, la experimental
de Greyhound (GX-2) pasó a ser el interno G7483
y la experimental de GM (EXP-331) se convirtió
en el interno A2267 (de fácil identificación
por ser el único con una puerta de emergencia
en la última ventanilla del lado izquierdo),
con lo cual en un determnado momento llegó
a haber 1002 Scenicruiser en servicio activo.
Los
revolucionarios “Scenicruiser” tuvieron
una inmediata aceptación por parte del público
y como es de suponer fueron asignados a las rutas
más prestigiosas y extensas de la empresa.
Sin embargo, ya desde un principio Greyhound comenzó
a quejarse de sus altos costos operativos y de la
gran cantidad de problemas mecánicos que presentaban,
la mayoría relacionados con la compleja configuración
de dos motores y el embrague hidráulico que
los unía. La situación siguió
empeorando hasta que se hizo evidente que la única
solución viable era remotorizar a toda la flota.
Se buscaron varias opciones, inclusive uno de los
Scenicruiser fue enviado a Alemanía para que
Mercedes Benz hiciera pruebas con uno de sus motores
diesel. Por suerte los ingenieros de Detroit Diesel,
que ya venían trabajando en el desarrollo de
un motor que reemplazara a su serie 71, presentaron
un nuevo motor diesel de dos tiempos y 6 cilindros
en V. Esta nueva planta motriz otorgaba las prestaciones
y economía que Greyhound buscaba por lo cual,
después de una serie de pruebas, se decidió
remotorizar a todos los PD-4501 con una versión
de 8 cilindros y 320 HP del nuevo motor (denominado
DDA 8V-71) y una caja de cambios manual de 4 velocidades
marca Spicer.
Aparentemente
GM estaba muy ocupada con otros proyectos y no mostró
interés en realizar la remotorización.
Lo cierto es que el trabajo le fue asignado a la empresa
Marmon-Herrington quien por 10 millones de dólares
remotorizó 979 “Scenicruiser”.
La tarea comenzó en octubre de 1961 y demandó
11 meses de trabajo. Además de cambiar el motor,
Greyhound aprovechó la oportunidad para renovar
las unidades haciendo otras modificaciones, como ser
el reemplazo total sus pisos, de los cubre-asientos
y la pintura externa (a la cual se le modificó
la palabra Greyhound por una de mayor tamaño
y se le agregaron dos franjas doradas).
Durante
los 60 los PD-4501 fueron los coches bandera de la
empresa y por ende se utilizaron en todas líneas
importantes hasta que a partir de 1967 comenzaron
a ser gradualmente reemplazados por los nuevos MCI
MC-6 y en 1968 por los MCI MC-7. A partir de ese momento
la flota de PD-4501 comenzó a ser vendida,
en su mayoría a operadores de charters y organizaciones
privadas.
Durante
1969 Greyhound modificó aproximadamente 100
Scenicruiser agregándoles una fila adicional
de asientos y dichas unidades fueron utilizadas en
servicios de corta distancia en la ciudad de San Francisco
(principalmente entre el Aeropuerto Internacional
de San Francisco y la Base Travis, de la Fuerza Aérea).
Otros 130 Scenicruiser fueron convertidos a una versión
COMBO pasajeros/carga. En dicho modelo se retiraron
los asientos de la parte trasera con el fin de crear
un compartimiento de carga al cual se ingresaba por
una puerta que se colocó en la ventanilla posterior
derecha. El último PD-4501 fue retirado de
servicio activo en 1977.
A
medida que los años siguieron pasando los ahora
antiguos PD-4501 fueron deteriorándose y muchos
de ellos terminaron sus días siendo desmantelados
o convirtiéndose en repuestos de otros. En
la actualmente solo quedan con vida unos pocos PD-4501,
en su mayoría convertidos en casas rodantes.
Los gigantes PD-4501 no sólo cautivaron al
público de aquella época, sino que su
revolucionario diseño marcó un punto
de inflexión en el desarrollo de ómnibus
de larga distancia, logrando que desde entonces ciertos
elementos de confort pasen a ser estándar de
la industria.
LA
VISITA A LOS TALLERES DE GREYHOUND EN LOS ANGELES
Enterado
de que la empresa conservaba un PD-4501 en sus talleres
de Los Ángeles, me comuniqué con la
casa central en Dallas, TX, con el fin de solicitar
una autorización para visitar y fotografiar
dicha unidad. Mi pedido fue respondido con suma prontitud
por el Gerente de Prensa y Relaciones Públicas
quien fue el encargado de notificar al Gerente de
Los Ángeles y hacer los arreglos correspondientes
para mi visita.
El
día acordado para la visita partí de
San Diego a las 9:30 y tomé la interestatal
5 (I-5) con rumbo norte (la autopista 5 recorre todo
el oeste de Estados Unidos, uniendo la frontera con
México, al sur, con la de Canadá, al
norte). Las dos horas que normalmente demandan las
115 millas que hay entre San Diego y Los Ángeles
esta vez se me hicieron eternas. Me invadía
una mezcla de felicidad, ansiedad y por sobre todo,
una gran expectativa. Sabía que al final de
mi recorrido viviría una experiencia única
que difícilmente vuelva a repetirse. No es
algo de todos los días que uno tenga la oportunidad
de ver y fotografiar el ómnibus que marcó
un antes y un después en el diseño de
micros de larga distancia.
La ansiedad y la emoción fueron creciendo a
medida que me acercaba a mi destino. El tráfico
y el smog característicos de Los Ángeles
me indicaban que mi esperado encuentro con el pasado
estaba ya muy cerca. Cuando el odómetro marcó
las 110 millas comencé a divisar los modernos
rascacielos de “dowtown” Los Ángeles.
Tomé la salida 134C (Calle Séptima)
y recorrí con cierta prontitud las cuatro o
cinco cuadras que hay hasta la Terminal/Talleres de
Greyhound en el centro de la ciudad. Sucede que la
zona, conocida como Central City East, no se caracteriza
precisamente por su seguridad.
Sin embargo aquella preocupación se desvaneció
en el mismo instante en el que logré divisar
el cartel azul con el característico galgo
blanco. Qué momento! Sabía que en pocos
minutos estaría no sólo frente al pionero
de los mega-ómnibus actuales, sino junto al
único sobreviviente en estado original de las
1000 unidades que Greyhound recibió de la GM
entre 1954 y 1956. Estacioné y tal como me
fuera indicado por el gerente de prensa me presenté
ante el gerente de la estación Los Ángeles
quien inmediatamente le solicitó al supervisor
de turno que me guiara en la recorrida.
Tuvimos que cruzar prácticamente todas instalaciones.
Los talleres son impresionantemente grandes; en un
primer sector habrá habido no menos de 20 fosas
con sendos micros siendo revisados y alistados para
sus próximas salidas. Luego pasamos por un
enorme sector de lavado en el cual otras unidades
estaban alineadas en 5 filas paralelas con 5 o 6 micros
cada una. Seguimos caminando hasta llegar a otro pabellón
donde se realizan reparaciones de mayor envergadura
y allí pude apreciar algunas unidades a las
cuales se les estaba reparando la suspensión
y otras a las cuales se les estaban reparando sus
plantas impulsoras.
Dentro
de ese último edificio, y un sector totalmente
alambrado al cual no tienen acceso ni siquiera los
empleados de la empresa, se encontraba el PD-4501
Scenicruiser, junto con otros 7 u 8 ómnibus
históricos, incluyendo el Hupmobil original
con el que Carl Wickman (fundador de Greyhound) comenzó
a llevar mineros por 15 centavos entre Hibbing y Alice
(Minnesota). Entre los micros que pude distinguir
en este sector recuerdo haber visto un White 1927,
un Super Coach 1936, un Brill 1947, un Silverside
1948 y un MCI MC-6 de 1968. Y casi al final, descansando
entre medio de tanta historia, estaba la vedette de
los ómnibus de época, el inconfundible
PD-4501.
El
sector en el cual se encontraban guardadas estas reliquias
estaba totalmente cerrado y por ende había
muy poca luz en el ambiente. De allí que me
fuera difícil obtener tomas fotográficas
de la calidad que me hubiera gustado. Afortunadamente
un empleado se ofreció a levantar dos de las
enormes puertas enrollables ubicadas al frente del
edificio y fue entonces pude tener un mejor ángulo,
además de un poco más de luminosidad.
Igualmente,
el solo hecho de estar allí, junto al único
sobreviviente de las 1000 unidades entregadas a Greyhound
por la GM fue un momento inolvidable. Por suerte también
se me permitió subir y recorrerlo por dentro.
Me llamó la atención el tamaño
del camello y la excelente visibilidad delantera que
ofrecía. Comparado con cualquier otro micro
de la época (y también con muchos posteriores)
no cabe duda que el PD-4501 fue revolucionario en
todo sentido. Su tamaño (fue el primer ómnibus
de 40 pies de largo). Su estilizado diseño
exterior sigue siendo una belleza aun 60 años
después haber sido fabricado y muchos elementos
novedosos del PD-4501 fijaron en muchos sentidos las
pautas a seguir por toda la industria.
Este
micro fue concebido en su totalidad con el fin de
que el pasajero viviera una experiencia inolvidable.
Tanto el piso elevado, como el camello y las amplias
ventanas fueron diseñados de modo tal que fuera
posible disfrutar de los paisajes circundantes al
camino. Las ventanas y el camello estaban polarizadas
para disminuir el reflejo del sol y facilitar una
mejor visibilidad. Incluso contaba con ventanas en
el techo que permitían observar las estrellas
en noches despejadas. Sus asientos eran reclinables
y un sistema de aire acondicionado central, controlado
por termostato, reciclaba el aire de toda la unidad
cada 40 segundos. También contaba con baño
a bordo (ubicado del lado izquierdo de la unidad,
al pie de la escalera de 3 escalones que llevaba al
piso superior). Su estable y cómodo andar se
debía al doble eje trasero y su moderna suspensión
neumática. Un sistema de intercomunicador interno
permitía que el conductor hiciera anuncios
y se comunicara con el pasaje. Sus amplias bodegas,
ubicadas debajo del piso superior, ofrecían
una gran capacidad para transportar equipajes y encomiendas.
Me
hubiera encantado saber más acerca de los pormenores
de esa unidad en particular, pero los empleados que
me acompañaron no supieron darme mayores detalles
al respecto.
Igualmente
la experiencia fue conmovedora debido al componente
histórico y al hecho de ser el único
sobreviviente en estado original, conservado por la
misma empresa.
Octubre
2007
Por
Alex Monsalve
Dedicatorias:
Este reporte especial está dedicado
a:
- Ariel Luna quien con este maravilloso sitio ha logrado
presentar en una forma ordenada y fácil de
navegar los aspectos más relevantes del transporte
automotor argentino, brindándonos la posibilidad
de tener un lugar de reunión para que los adeptos
a los micros podamos conocernos e intercambiar vivencias
y conocimientos.
- La dedicatoria especial es obviamente para el amigo
de todos, para el indiscutido patriarca de los busólogos
argentinos: nuestro querido Raúl Vich, que
como sabemos es fanático de Greyhound. Raúl
no solo tuvo la visión de preservar con sus
fotos gran parte de la evolución del transporte
automotor argentino, sino que con su bondad y desprendimiento
nos enriquece al compartir en forma totalmente desinteresada
ese invaluable material fotográfico.
Agradecimientos:
-
Deseo expresar mi gratitud hacia la gente de Greyhound,
no solo por la invitación sino por la calidez
y prontitud con la cual contestaron mi pedido, demostrando
una vez más que es justamente en los pequeños
detalles donde los grandes muestran su verdadera magnitud.