PROLOGO

A fines del año 1986 vio la luz un extraño ómnibus con unas formas aerodinámicas para nada vistas hasta el momento, muy similar al fuselaje de un avión, se lo denomino AEROBUS, se carrozo en Necochea (Buenos Aires), y hubo solamente unos diez, distribuidos en unas pocas empresas, una de ellas fue General Urquiza que tuvo al menos cinco de estos buses en su flota, los internos 212, 222, 231, 232 y 252 que es de quien nos ocuparemos en esta nota.

EL COMIENZO DEL RESCATE

Durante el año 2003 a través de este sitio tuve la oportunidad de conocer a quien ahora es un amigo, Gabriel Perriello, que trabaja en la terminal de ómnibus de General Pico (La Pampa), y durante algunos meses me insistió que en su ciudad había un Aerobus que habría pertenecido a General Urquiza, empresa de la cual aun conservaba los colores, y lo veía haciendo servicios de charter hacia los pueblos cercanos a esa ciudad, pasaron los meses y a principios de Marzo de 2004 llegue alli, y luego de buscarlo durante todo el día en los lugares que usualmente solía estar dimos con el, para mi fue realmente impactante verlo, ya que era la primera vez que tenia uno de ellos tan cerca, nunca lo había podido ver circulando, quizás por que en los años que ese bus estuvo en servicio no le prestaba demasiada atención a los modelos de carrocerías, si sabia que existía y de hecho era uno de los ómnibus que mas me interesaron a lo largo de los años, uno de los cuales, cuando me decidí a hacer este sitio, mas me incentivaron a buscar información y publicar al respecto (ver AEROBUS).

Durante ese día en que lo vi le hice algunas fotografías y lo pude disfrutar por fuera, ya que el dueño no tenia las llaves en su poder, se las había dado al chofer, por lo cual, me dejo con todas las ganas; cuando regrese a Buenos Aires, como de costumbre, publique una galería con todo lo fotografiado durante ese viaje, y obviamente incluí el AEROBUS con una pequeña reflexión que a continuación les transcribo: "Uno de los últimos Aerobus, según registros este seria uno de los pocos sobrevivientes de un modelo de buses que allá a mediados de los ochentas rompió con la hegemonía de líneas casi rectas que se veían en los ómnibus de la época, este bus perteneció a la flota de la Gral Urquiza... no seria bueno que esta empresa lo recupere para restaurarlo y conservarlo??" y ahí se la dejamos picando.

Paso el tiempo y en esta historia aparece Jorge Di Giacomo, que el dada su actividad como maquetista tenia ya ciertos contactos con Guillermo Porto, empleado de General Urquiza y tan entusiasta como nosotros por los buses, y en esa charla surgió el tema del AEROBUS y las ganas de recuperarlo, pero... adonde estaba?? quien sabia de el?? Dado que con Jorge ya habíamos entablado una relación de amistad, me conecta con Guillermo y en una reunion que mantuvimos le comento donde y como estaba el Aerobus, y comenzó a crecer el entusiasmo por volverlo a Buenos Aires a su empresa madre.

AEROBUS, PARADERO DESCONOCIDO

Lo siguiente fue comenzar a rastrearlo nuevamente, intentar contactar a su dueño en General Pico, esto fue posible gracias a la intervención nuevamente de Gabriel, quien empezó a mover sus contactos para dar con el..., pero acá nos encontramos con el primero de varios escollos, el AEROBUS había sido secuestrado por un banco y puesto en remate, mal, todo mal hasta ahí, y ahora adonde se había ido? que había sido de el? se sigue indagando su paradero y se averigua que había sido comprado por gente de un pueblo cercano a General Pico, llamado Ingeniero Luiggi, en La Pampa, y que su destino final era ser convertido en Motor Home... todo peor, esta gente sabia lo que estaba a punto de hacer?, pero seguimos adelante, Gabriel siguió averiguando y consiguió los teléfonos de quienes lo habían comprado... ya era una luz de esperanza a lo lejos.

Con toda la data del AEROBUS hablo con Guillermo, le comento la situacion, y el automáticamente se pone en contacto con esta gente, le propone la recuperación de la unidad y se va a verlo a Ing. Luiggi, a su regreso me comenta que el omnibus estaba todo desarmado, desmantelado en su interior, ya listo para ser casa rodante, era solo su carrocería lo que quedaba en pie, todo el interior había sido desguazado sin el menor cuidado... deprimente, se venia el sueño abajo.

APARECE EL O317 CAMETAL

Cuando Guillermo fue a ver el estado del AEROBUS vio estacionado detrás el algo que le llamo poderosamente la atención, la trompita de un MB O317 con carrocería CAMETAL del año 1964, lo veía y no lo podía creer, era un ex Chevallier, idéntico al que había manejado su padre, ya hecho Motor Home, pero, mantenía todas las ventanas y accesorios originales, solo su interior había sido desmontado por lo que aun era recuperable... ya el asunto se había comenzado a poner interesante, eran dos los buses a recuperar.

A su regreso a Buenos Aires, Guillermo le comenta a Juan Martinez, titular de General Urquiza, el hallazgo y sus planes, por suerte el se entusiasmo y accedió, y cedió un ómnibus Troyano Funke PM 1991 para que sea entregado a cambio de los dos viejos ómnibus; y con esa propuesta se acerco nuevamente Guillermo a esta gente... era un ofertón, dos viejos buses, por un maquinón recién sacado de servicio y mantenido en los talleres de Chevallier, lo que significaba una garantía, pero no, esta gente quería mas....otra vez todo mal, muy mal.

LAS ARDUAS NEGOCIACIONES

Comenzó un tira y afloja entre la gente de Ing. Luiggi y Juan Martinez, y Guillermo en el medio, que veía que su sueño iba y venia en manos de ellos y el no podía hacer nada, y nosotros por otro lado prendiendole velas a todos los santos para que se concrete la operacion... pasaban semanas, y que si que no, y mas no que si, y todo se hechaba para atrás, el AEROBUS estaba mas cerca de ser motor home y el O317 desguazado....todo pésimo.

EMPIEZA LA AVENTURA

Pero como Dios aprieta pero no ahorca, y como lo propuesto por la gente de General Urquiza a la gente de Ingeniero Luiggi era una oportunidad única, dieron el si... por fin, el momento esperado se había dado.

Y partir de ese momento comenzó a organizarse lo que seria el grupo que iría a la búsqueda de esas dos viejas glorias de nuestro transporte, que estuvieron muy cerca de terminar sus dias hechos casa rodante para luego ser desguazados y tirados en algun baldio... todo estaba ya encaminado.

Habíamos acordado realizar el viaje el día Domingo 21 de Agosto a las 21hs, el punto de encuentro fue en los talleres de Gral Urquiza, en Buenos Aires, un grupo conformado por diez personas, ocho que íbamos en busca de los viejos ómnibus y los dos choferes del Funke PM MB O371RSD 1991 (int 501en Chevallier, y ex Urquiza int 218), que quedaría a cambio de los dos viejos buses... ya faltaban solo minutos para el gran viaje.

El grupo completo listo para la partida. Una vez realizados todos los preparativos, cargados todos los posibles repuestos para los ómnibus que traeríamos, cubiertas, pulmones de suspensión, baterías, bidones de aceite, gasoil, liquido de freno e hidraulico, etc., emprendimos el viaje, realizando antes una parada técnica para ultimar detalles en los talleres de Chevallier, en donde se le realizo una ultima inspeccion general a la unidad; luego de puesto todo en condiciones comenzó nuestro viaje al rescate del AEROBUS y el O317 CAMETAL, todo era ansiedad y emocion.... por fin en camino, ya todo era solo cuestión de horas.

LA PARTIDA

Salimos de Buenos Aires a bordo del Funke PM por el Acceso Oeste; una vez En pleno viaje disfrutando hasta lo  ultimo de las comodidades del omnibus, ya que el regreso seria totalmente diferentecalmada la ansiedad inicial de quienes estábamos comprometidos en esta recuperación de los buses, comenzó la mateada, acompañada de unos buenos salamines que trajo Don Tito, eso nos calmo el apetito hasta que llegamos a un parador ubicado en la ciudad de Junin, sobre la RN7, allí luego de unos buenos sándwich de milanesa, lo único que había a esa hora de la madrugada, seguimos rumbo a Ingeniero Luiggi, por la RN188 hasta General Villegas, la ultima ciudad antes de ingresar a La Pampa, allí hicimos una parada técnica para revisar el bus y comprar algunas provisiones para lo que restaba del viaje.

PERDIDOS COMO TURCO EN LA NEBLINA

Perdidos  en medio de La PampaSegún lo planeado la ruta a Ingeniero Luiggi era muy simple, RN188 hasta la RP29 y listo, estábamos en Luiggi, pero... los choferes siguiendo su costumbre de hacer la línea de Chevallier hacia esa localidad, se desviaron como si hicieran tal cosa, por lo que terminamos rumbo a Gral Pico por la RP1 en medio de una espesa neblina, muy espesa, casi no veíamos los carteles indicadores, para luego empalmar la RP4 que se suponía que nos iba a llevar casi derecho a Luiggi, solo se suponía, ya que nos pasamos del cruce con la RP101 y allá fuimos, al medio de la nada, solo veíamos campo y campo, se veía es un decir, Llegada a Ingeniero Luiggiporque dada la intensa neblina no se veía mas allá de nuestras narices, hasta que decidimos parar y llamar a la gente que nos esperaba, y dada nuestra condición de perdidos en medio de la nada, y las pocas referencias que teníamos nuestro supuesto salvador nos mando mas al medio de la nada, y allá fuimos, mientras tanto el GPS que teníamos a bordo de la unidad nos indicaba el sentido contrario, pero como buenos cabeza duras que somos desconfiamos de la tecnología y terminamos cada vez mas perdidos, hasta que decidimos parar, hacerle caso al GPS y dar vuelta el ómnibus, mientras volvíamos a llamar por TE a quienes nos estaban esperando ya hacia varias horas en Ingeniero Luiggi, en eso aparece una camioneta a la que le hicimos señas y nos indico como llegar al cruce que nos llevaría finalmente a nuestro destino, alli ya nos esperaban para guiarnos y por fin , pasadas las 10.30 de la mañana del otro día, estábamos en nuestro destino final... la primer parte del plan había concluido.

LA LLEGADA A ING. LUIGGI

Cabina del Aerobus
Interior del Aerobus,
Puesto a punto para salir a la ruta
Preparativos al MB O317
El O317  ya estaba listo para la ruta
Compartiendo un asado en Ing. Luiggi

Alli nos recibieron con el afecto y calidez que caracteriza a la gente de ciudades chicas, aunque con mucho asombro, ya que ellos esperaban que del ómnibus que había llegado bajen unos pocos, pero se sorprendieron al ver que de allí éramos diez lo que descendíamos.

Lo primero que hice apenas puse un pie en el bus, luego de saludar a quienes nos habían recibido, fue ir ansioso a ver el AEROBUS, no lo podía creer, el ómnibus por el que tanto habíamos bregado para su restauración estaba allí, presto a recuperar su época de gloria, esperando su ultimo gran viaje, el que lo llevaría a Buenos Aires a ser reconstruido.

Obviamente no estaba en las mejores condiciones, mas de un año sin rodar, casi sin ruedas, con el interior totalmente desguazado, manojos de cables colgando por todos lados, tierra, butacas y demás accesorios desparamados en su interior, pero no daba pena verlo porque ya sabíamos cual era su destino, el brillar como hace casi dos décadas atrás, lo unico que verdaderamente importaba era haberlo recuperado.

Y detras de el AEROBUS se asomaba el CAMETAL MB O317, aun con la prestancia y elegancia de sus mejores epocas, también esperando a ser llevado a los talleres de Chevallier para su restauración, este estaba en mejores condiciones, ya que estaba actualmente en uso como motor home, el interior si bien no lo tenia estaba prolijo y limpio, listo para salir a la ruta.

Luego de ultimar detalles de papeleria legal y de mecánica en ambos ómnibus, los aprestaron para afrontar el largo viaje de regreso a casa, el primero en salir del taller fue el AEROBUS, que ni dudo en dejarse poner en marcha, lo hizo instantáneamente, rugió como con alegría, mansamente saco la trompa y se dejo estacionar en la calle; y atrás de el salió el CAMETAL MB O317 haciendo rugir el imponente motor que otrora fue característico de oír en las rutas y terminales de Argentina; ya ambos ómnibus estaban listos para el regreso... la verdadera aventura estaba por comenzar.

Como no podía ser de otra manera, y dada la calidez de la gente de pueblo, que antes mencioné, no nos iban a dejar salir sin antes compartir un rico asado, y les aseguro que era sabroso de verdad, entre brindis, charlas y anécdotas se fue haciendo la hora de partir, previamente algunos consejos y recomendaciones de quienes conocían los ómnibus para poder tener un viaje de regreso sin demasiados sobresaltos... era inminente el regreso.

EL REGRESO A BUENOS AIRES

Juan Carlos probando el Aerobus
Las dos unidades listas para el regreso a casa
Foto grupal antes de partir
Guillermo junto a los amigos de Ing. Luiggi
Fernando domando El Pamperito mientras surcaba la ruta a los saltos
A punto de perder el pasaruedas
Primer parada tecnica en Villegas
Cuatro epocas de nuestro transporte estacionadas en Villegas
Llegada a Bolivar con el Aerobus herido

Pasamos todos los repuestos, que habíamos llevado por cualquier eventualidad, del Troyano al MB O317 que era el único de los dos ómnibus que tenia espacio adentro, ya que el AEROBUS estaba lleno de las piezas del interior del bus todo desarmado, ni lugar para moverse había, pero así y todo nos acomodamos, ya de regreso éramos ocho, los choferes que nos habían traído se volvían en el omnibus de línea, por lo que nos distribuimos cuatro en cada omnibus, y como se imaginan yo tenia todos los números para ir en el AEROBUS, ni con una orden de un juez me hacían bajar de allí.

Y a las 14.30 hs del día Lunes 22, las tripulaciones abordaron sus respectivos omnibus, en el O317 viajaban Don Tito Ljuba, Jorge Di Giacomo, Ariel Moretti y Guillermo Porto, estos dos últimos eran quienes oficiaban de choferes de la unidad; y en el AEROBUS viajábamos Hernan Ljuba, Ariel Luna (quien les escribe), Fernando Leguizamon y Juan Carlos Flecha, como en el caso anterior, estos dos últimos eran los encargados de conducir la unidad hacia Buenos Aires.

Una vez todos a bordo y los buses preparados, fuimos guiados hasta la ruta por una de las camionetas de quienes nos recibieron en Luiggi, tomamos la RN35, el primer tramo de la ruta el AEROBUS era conducido por Fernando, debido al no uso y por ende el endurecimiento de la mecánica en general, este salió corcoveando, alzaba la trompa de manera descontrolada y volvía a caer y así una y otra vez, indomable estaba el omnibus, y en ese momento fue que se escucho a Juan Carlos gritar a viva voz y como dando aliento: "Vamos Pamperitoooo" entonces a partir de ese momento y de forma accidental, el AEROBUS fue rebautizado como EL PAMPERITO, y asi se desplazo en los primeros kilómetros.

Mientras tanto Guillermo al mando del O317 venia siguiendonos el ritmo o mejor dicho venia soportando nuestro lento ritmo, hasta que en un momento decidió pasarnos para avisarnos que veníamos perdiendo un pasaruedas que se había soltado por el movimiento, y en el preciso momento en que el O317 nos pasa vinieron a mi mente recuerdos de la infancia, cuando ese omnibus estaba en circulación y yo viajando en algún otro de la época, este nos pasaba, fue el mismo bravo rugido, fue ver ese imponente lateral con sus baguetas de aluminio, y su característica cola que suavemente se acomodo delante nuestro y comenzó a encender sus balizas, fue verlo nuevamente pintado con los colores de Chevallier.

Una vez resuelto el primer percance continuamos camino hasta el cruce con la RN188 a la altura de Realicó y tomamos esa ruta, el omnibus estaba mas sereno, ya podía desarrollar mas velocidad y se sacudía muchísimo menos, El Pamperito parecía haber sido domado, manteníamos una velocidad en ruta de 85km/h, y se lo hicimos notar a Fernando, quien entusiasmado por el funcionamiento de la unidad comenzó a pisar el acelerador para ver como respondía, paulatinamente la velocidad trepo hasta los 105 km/h y recién ahí se notaba una leve oscilación de las ruedas. Así a un ritmo tranquilo llegamos a General Villegas, en donde hicimos la primer parada técnica para verificar las condiciones de ambas unidades, que hasta el momento estaban en mucho mejor condición de lo que esperábamos, sobre todo el AEROBUS que era de quien mas desconfiaban porque era el que hacia tiempo que estaba sin funcionar, pero nada, todo venia en perfectas condiciones, ambos omnibus venían soportando la ruta sin ningún problema.

Alli para evitar el trafico desviamos por la RN226, hacia Bolivar, en este punto tomo el control Juan Carlos que hasta allí había descansado, en la marcha ya se empezaba a sentir como el omnibus se hamacaba suavemente y comenzaba a oirse el característico resoplido de la suspensión, señal de que el omnibus se estaba acomodando, marchábamos en un suave ritmo, a una velocidad estable de 90Km/h, en el cruce de Tres Algarrobos nos paro la policía, el AEROBUS aun tenia la patente numérica (actualmente se utiliza en Argentina la alfanumerica), por lo que supusimos que iba para largo esa parada, pero por suerte los policías estaban mas bien curiosos por la forma del Pamperito, por lo vistoso que se veía el O317 y por saber para que los trasladábamos a Buenos Aires, así que luego de una amena charla seguimos viaje, mientras nos íbamos riendo de dos hechos sucedidos mientras nos paraban los agentes de la ley, el primero fue que dado que el O317 tenia el relay de las luces altas pegados, nunca las pudo apagar, y encandilaba a todo el mundo, incluso a nosotros a través del reflejo en los espejos, y en el momento en que uno de los uniformados nos pide los papeles del ómnibus todo el reflejo le daba de lleno a la cara, y a los gritos pedía que le apaguen las luces al otro ómnibus, cosa imposible, así que renegando se acomodo a la situación; la otra es que en medio de la charla preguntan de donde veníamos y Fernando le responde: "de Gral Gucci (Por Ing. Luiggi) en La Pampa", y uno de los policías miro desconcertado y ante el miedo de quedar como un desconocedor de la zona dijo: aaah si, conozco!


APARECIERON LOS DESPERFECTOS MECANICOS Y LA TORMENTA

Reparando el Aerobus en Bolivar
El diluvio no nos dejaba continuar la marcha
Don Tito, Ariel, Jorge  y Guillermo, tripulacion del O317
Hernan, Juan Carlos, Fernando y Ariel, tripulacion del Pamperito
La quedada del O317 antes de llegar a Saladillo
Enganchando los dos omnibus bajo la torrencial lluvia
Llegada del Aerobus a los talleres de Urquiza
El O317 tambien hace arribo a los talleres de Urquiza
Ariel Luna, ya relajado posando junto al Pamperito
Fernando y ariel festejando la cosotsa llegada
Jorge  orgulloso posa al lado del O317
Fernando descargando el O317

Cerca de Carlos Tejedor en nuestro camino nos topamos con un bache, fue un golpe seco, seguido de un ruido anormal, y de repente el ómnibus no recupero su posición, se noto que una de las suspensiones traseras había dejado de trabajar y había quedado marchando "de costado", aun así el Pamperito siguió herido pero orgulloso su camino, a los saltos y a puro ruido del laterio que llevábamos dentro, pero seguía, mientras tanto íbamos calculando que la posible rotura era la de un pulmón de suspensión, de todas formas el O317 nos venia marcando el paso bien de cerca por cualquier inconveniente que pudiésemos llegar a tener, mientras tanto la suspensión sana que teníamos seguía trabajando, resoplaba y resoplaba, hasta que se escucharon unos soplidos largos, demasiado largos en la parte trasera, que llamaron la atención, pero supusimos que era la suspensión que se seguía ablandando, ya que el ómnibus no se desestabilizo mas de lo que estaba, todo seguía igual, solo una leve lluvia cada tanto nos acompañaba en la ruta.

Y así llegamos a Bolívar, en donde descubrimos que la rotura del pulmón no era tal y que el largo resoplido tampoco era la suspensión, sino que habíamos roto una varilla del amortiguador y a la vez pinchado una cubierta trasera, que como era del lado contrario al de la varilla no nos hizo notar para nada el ómnibus desestabilizado, y para completarla entrando en esta ciudad en busca de alguna gomería nos sorprendió una importante tormenta que nos acompañaría el resto del trayecto hasta Buenos Aires.... y como llovía.

Mientras le cambiaban la cubierta y reparaban la varilla nosotros aprovechamos para cenar, mientras tanto afuera diluviaba por lo que decidimos demorar un rato mas la partida hasta que parase de llover, cosa que no sucedía, así que nuevamente abordamos nuestras respectivas unidades y salimos a la ruta, el Pamperito adelante y el O317, aun piloteado por Guillermo (que no lo sacaban del volante ni con el escuadrón SWAT), cuidándonos la retaguardia.

Nuevamente el Pamperito estaba en todo su potencial posible, navegando la intensa lluvia sin inmutarse, ni una gota de agua se filtraba en su interior, y mientras transcurrían los kilómetros lo amenizabamos charlando de bueyes perdidos y tomando unos revitalizantes mates, nosotros en medio de la oscuridad, ya que el Pamperito la única luz interior que tenia era la del tablero, luego era todo oscuridad, no así el O317 que tenia una excelente iluminación interna, venían como reyes los de atrás.

Ya una vez que partimos de Bolívar marchamos por la RN205 siempre con la lluvia acompañándonos, así y todo el Pamperito iba estoico, ya domado del todo, nuevamente marchaba sereno y ligero, lo que nos hizo sacarle una considerable ventaja al O317, surcábamos la ruta con el limpiaparabrisas a toda máquina, sin darle respiro, se oia como las gotas golpeaban violentamente el parabrisas del ómnibus, así y todo íbamos con buen ritmo, parejo, y a lo lejos veíamos las luces del O317 en nuestros espejos aunque de a poco se iban alejando hasta desaparecer, así llegamos a Saladillo, lugar donde hay un cruce de rutas y decidimos esperarlos, pasaban los minutos y nada, no venían, los celulares estaban muertos, sin señal, los handies sin baterias... todo mal.

L
o único que restaba era esperar, mientras tanto seguir intentando comunicarnos con el O317 a traves de los teléfonos móviles, hasta que el milagro se produjo y pudimos hablar, y allí nos enteramos que se habían quedado, pero en que parte de la ruta?, solo Dios lo sabia, así que emprendimos el camino contrario al que veníamos, y a campearlo, solo sabíamos que podía estar entre Bolívar y Saladillo, solo 150 kms bajo una torrencial lluvia, una pavada, y como si esto fuera poco, mientras demandábamos el camino, vimos como nuestro único limpiaparabrisas se desarmaba en tiritas y lo perdíamos por el camino, así que sobre llovido, mojado.

Por suerte lo encontramos tirado a solo unos 20 kms de Saladillo, se había empacado, no quería arrancar, el síntoma fue una repentina suba de temperatura y la consecuente quedada del motor, aunque era extraño, muy extraño, ya que no viajaban a alta velocidad, no hubo síntomas previos, y cuando revisaron el motor no parecía recalentado, así que analizando minuciosamente todo dieron con la falla, debido a la intensa lluvia por algún intersticio del parabrisas entraba un leve spray de agua, lo que hizo que se mojen los contactos del Vigia, provocando un cortocircuito que activo los sensores, este acuso un desorden en la unidad y la detuvo por precaución.

Así que luego de mojarnos un buen rato decidimos enganchar los dos ómnibus y llevarlo a la rastra hasta la estación de servicio que hay en Saladillo, allí el O317 volvió a arrancar luego de que le anularan el Vigia, a partir de allí tomo los comandos Ariel y nosotros repusimos la escobilla del limpiaparabrisas que habíamos perdido en el camino y continuamos viaje con Fernando nuevamente al mando de la unidad.

Ya todo parecía estar encaminado, ya estábamos mucho mas cerca, en realidad todo había sido menos problemático que lo que habíamos calculado, los dos ómnibus se habían portado de maravillas salvo pequeños incidentes, lo único que aun nos complicaba era la lluvia, que ya era un mal menor comparado con la tormenta que habíamos dejado atrás; y con el cansancio y el sueño venciéndonos entramos a la Ciudad de Buenos Aires.

Ya estábamos a solo minutos de lo que hacia dos noches había sido el punto inicial del viaje, los talleres de General Urquiza, minutos antes de llegar chequéo el GPS para tomar los datos y sorprendentemente veo que desde que salimos de Saladillo hasta llegar a destino habíamos marcado la velocidad máxima del Pamperito, había llegado a los 119Km/h, y no le tenían fe!!


LA LLEGADA A DESTINO


Guillermo, ya rendido, pero disfrutando de haber concretado un sueño Ingresamos a las instalaciones de General Urquiza ante la curiosa mirada de todos los que allí estaban, que no entendían que hacían esos dos ómnibus en ese lugar, algunos sorprendidos, otros con mirada nostálgica, pero ninguno indiferente; y nosotros ya con el humor de 48 hs sin dormir, mojados, extenuados, pero felices, habíamos cumplido la primer parte de un sueño, ya teníamos al O317 y el AEROBUS en nuestro poder para que recuperen sus días de esplendor, y como dice el viejo dicho: lo que mas cuesta es lo que mas vale, y esto para los que tenemos esta predilección por los buses, es importantísimo, y para los que tuvimos la suerte de poder ser parte de esta expedición en busca del pasado, será inolvidable.


AGRADECIMIENTOS

Jorge, Guillermo y Ariel  posando delante del Aerobus Gabriel Perriello (el inicio de todo esto), Guillermo Porto (sin la mediación de el nada de esto hubiese sido posible, gracias por hacernos participes), Jorge Di Giacomo (su intervención fue importante), Fernando, Juan Carlos, Hernan, Don Tito, Ariel (sin ser "busologos" dieron lo mejor de si, vale oro eso!), a la gente de Ingeniero Luiggi, y sobre todo a Juan Martinez, que cedió una unidad en excelente estado para darnos y darse este gustito, ese gesto vale mas que mil palabras; y como siempre, a DIOS que es nuestro principal guía en las rutas de la vida, y en este viaje lo sentimos todo el tiempo en la butaca del acompañante.
A todos los que de una manera u otra nos alentaron, apoyaron y participaron de esto: ETERNAS GRACIAS

DATOS ADICIONALES

Quienes hicimos este viaje:Juan Carlos Flecha, Guillermo Porto, Ariel Moretti, Fernando Leguizamon, Jorge Di Giacomo, Hernan Ljuba, Don Tito Ljuba y Ariel Luna.

Datos obtenidos a través del GPS:

    Viaje de Ida   Viaje de Vuelta
Hora de partida: 23.00 hs aprox 14.30 hs
Kms según ruteo previo 650 kms 650 kms
Kilómetros totales recorridos: 761 kms 747 kms
Velocidad máxima: 115 km/h 119 km/h (Aerobus)
Promedio de velocidad: 60.9 km/h 45.6 km/h (Aerobus)
Rumbo: Oeste Sudeste
Horario de llegada: 10.45 hs 07.30 hs
Tiempo en movimiento: 9.42 hs 12.25 hs
Tiempo detenidos: 2.47 hs 3.58 hs

Obviamente esta historia... CONTINUARA, esto es solo el comienzo

MAS IMAGENES DE ESTE VIAJE (Fotografias: Hernan Ljuba)
Los preparativos La foto antes de partir Los salamines de Don Tito Preparativos en el Aerobus Interior del Aerobus Cabina del Aerobus Estado en el que estaba el O317
Jorge y Don Tito en el interior del O317 Cabina del O317 Ya los coches preparados para la ruta Momento del asado en Luiggi
Juan Carlos descansando para luego tomar el mando del Aerobus Hernan, Guillero y Don Tito Juan Carlos al mando del Pamperito Parada tecnica bajo la tormenta, en Bolivar Guillermo al mando del O317 LLegada a los talleres de General Urquiza Otro restaurado del aempresa, un GM PDA 3073 de la decada del 40

Agosto 2005 // SoloBUS.ar


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